ALBACETE, DESTINO MEJORABLE PARA LAS ARTES Y EL RECREO (La Casa Vieja, 2019)

Hay quien salta decidido y hay quien sumerge poco a poco cada parte del cuerpo desde el borde de la piscina. En un lugar seco y con altas temperaturas como este, una piscina es como un oasis, un paraíso artificial. Una promesa de supervivencia estival. ¿Pero qué pasaría si la piscina fuese un espejismo, si tras lanzarnos acalorados al baño descubriésemos que la promesa refrescante de esa masa azul no era lo que esperábamos? ¿A dónde iría a parar ese miligramo de valentía si después de todo la piscina fuese en realidad un lago contaminado de una antigua mina de wolframio?

Una residencia artística también se nos presenta como un paraíso. Un oasis en nuestras delicadas vidas creativas. Un espacio aislado y controlado, diseñado para zambullirse en la práctica artística en un clima idóneo para la creatividad en comunidad. Sea en “un centro de arte importante en el que pasan un montón de cosas” o “en el sitio ese de Holanda dónde estuvo la artista aquella”, sea un “yo me presenté y no me cogieron” o un “pintaba muy bien pero luego había mucho descontrol” cuesta distinguir cual es la promesa. Si la residencia tiene lugar en un contexto provincial con escasas infraestructuras culturales, el salto es aun más arriesgado. Pero hace calor y hay una piscina y al fin y al cabo hay quien salta decidido sin siquiera usar trampolín y quien sumerge poco a poco cada parte de su cuerpo desde el borde.

Con: Raquel Bautista, Anna Solé, Leily Khabiri, Joana Capella, Joan Recasens, Noela Covelo, Alex Solé, Anxo Casal, Pol Olivé y Clàudia del Barrio.

 

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